EL PREDICADOR

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EL PREDICADOR:

“Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar. No dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas sino amable, apacible, no avaro. Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos él; sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?). No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo”. (1° de Timoteo 3:1-7)

1° de Timoteo, capitulo 3

1.El que anhela con honestidad y sinceridad trabajar en la Obra del Señor, tiene un buen deseo. Vers. 1: “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea”.

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea".

Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea”.

2. El predicador debe cumplir con todos los requisitos que se le demandan para trabajar en la Obra del Señor. Vers. 2: “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar”.

3. El obrero de la viña del Señor no puede ser inclinado a los vicios, no puede ser pendenciero ni codicioso, sino debe ser amable y apacible. Vers. 3: “No dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro”.

4. El predicador debe saber gobernar y enseñar bien a su familia. Vers. 4 y 5: “Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)”.

 5. El predicador no debe ser un hombre orgulloso ni vanaglorioso. Vers. 6: “No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo”.

También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo".
También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo”.

6. El testimonio del predicador no sólo debe ser intachable dentro de la Iglesia, sino mayormente con los afuera. Vers. 7: “También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo”.

7. El predicador debe ser un hombre honesto, sincero, sobrio, no codicioso. Vers. 8: “Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codicioso de ganancias deshonestas”.

8. El hombre que Dios ha escogido para predicar su Palabra debe tener una limpia conciencia. Vers.10: “Que guarden el misterio de la fue con limpia conciencia”.

9: El predicador debe ser un hombre de testimonio probado y que participa en la plena comunión de la Iglesia Vers.10 “Y estos también sean sometidos a prueba primero, entonces ejerzan el diacono, si son irreprensibles”.

Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codicioso de ganancias deshonestas".

Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codicioso de ganancias deshonestas”.

10: El predicador debe procurar que su esposa sea ayuda idónea, especialmente en su testimonio. Vers.11: Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo”.

11. L a forma de vida y el comportamiento familiar determinan la solidez del predicador. Vers. 12 y 13: “Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para si un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús”.

12. El predicador siempre debe considerar y acatar el consejo de sus autoridades. Vers.14.  “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte”.

13. El predicador debe saber conducirse en la casa de Dios para tener total libertad al momento de predicar la palabra de Dios. Vers.15.: “Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”.

Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad".

Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”.

14. Es fundamental que el predicador tenga claro en que consiste el ministerio de la piedad Vers.16: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”.

1° de Timoteo, Capítulo 4

 1. El predicador debe conocer que en este tiempo, que son los últimos tiempos, habrá muchos que se apartarán de la fe y lamentablemente irán en pos del error. Vers. 1 al 5: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado”.

2. El predicador debe estar bien nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que ha aprendido. Vers. 6: “Sí esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido”.

3. El predicador debe desechar toda aquella enseñanza que no trae ninguna edificación espiritual y debe preocuparse de ejercitarse para la piedad. Vers. 7: “Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad”.

Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos".

Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos”.

 4. El predicador debe reconocer que todo ejercicio para el cuerpo, sólo beneficia al cuerpo, mientras que el ejercicio espiritual es provechoso para todo, pues tiene promesa para la vida presente y futura. Vers. 8: “Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera”.

5. El predicador debe creer absolutamente que la Palabra de Dios es fiel. Vers. 9: “Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos”.

 6. La fe en la Palabra de Dios, llevará al predicador a trabajar y esforzarse en la esperanza del Dios vivo. Vers. 10: “Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen”.

7. El predicador debe enseñar con autoridad. Vers. 11: “Esto manda y enseña”.

Entre tanto que voy ocúpate, en la lectura, la exhortación y la enseñanza".

Entre tanto que voy ocúpate, en la lectura, la exhortación y la enseñanza”.

8. El predicador debe cuidarse de dar tal ejemplo en palabra, conducta, amor, fe y pureza, que nadie le pueda menospreciar por ser joven, sencillo u otra situación ajena a su investidura espiritual. Vers. 12: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”.

 9. Debe ser la preocupación constante del predicador el ocuparse en la lectura, la exhortación y la enseñanza. Vers. 13: “Entre tanto que voy ocúpate, en la lectura, la exhortación y la enseñanza”.

10. El predicador no debe descuidar las dádivas divinas que se le ha dado para su uso en el  ministerio de la predicación. Vers. 14: “No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio”.

11. El predicador debe ser una persona dedicada al desarrollo de su ministerio. Vers. 15: “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos”.

12. El predicador debe tener mucho cuidado de sí mismo y de la doctrina para su propia salvación y la de aquellos que le escuchen. Vers. 16: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto te salvaras a ti mismo y a los que te oyeren”.