PACIENCIA: Virtud en el verdadero creyente

Comparte, Dios te Bendiga!

SUSCRIBETE 👉🏻

Paciencia es una virtud, bastante conocido, pero quizás poco valorado, sobre toda en nuestra sociedad actual. En la Biblia, la paciencia se señala como una de las virtudes del fruto del espíritu, lo cual significa que debe ser una actitud y una forma de proceder deseable en todo creyente, Por consiguiente, no deberíamos evitar pedir al señor paciencia con temor a  la prueba; porque si confiamos en sus promesas sabemos que él no pondrá más carga que la que podamos llevar.

¿Qué debemos entender por paciencia? Si buscamos su significado etimológico, descubriremos con que aquel que tiene que proviene del latín «Pati» que significa «sufrir», lo cual se relaciona con aquel que tiene paciencia, puede soportar cualquier contratiempo para conseguir un bien deseado. En el caso del creyente, el bien deseado es la salvación de su alma «Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas» (San Lucas 21:19).

Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas

Con vuestra paciencia que es una virtud, ganaréis vuestras almas

Podemos señalar que la paciencia es una forma de accionar complementaria al resto de los componentes del fruto del Espíritu. Nadie tiene paciencia, si no hay amor, fe, mansedumbre, gozo, paz, benignidad, bondad o templanza. La paciencia es reconocible, distinguible en una persona. Un cristiano paciente se conoce por su proceder, por lo que hace o deja de hacer en espera de recibir lo que anhela. «

 
Job, es una muestra ejemplar de un carácter paciente

Job, es una muestra ejemplar de un carácter paciente, que tiene una de  las virtudes

Job, es una muestra ejemplar de un carácter paciente. Nos dice la palabra de Dios: “Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo» (Santiago 5:10-11).

De modo que la paciencia de Job nos enseña, nos dice que: Primero, él lo tuvo todo; después, poco a poco todo lo perdió; a sus hijos, sus bienes, su mujer, sus amigos. Su pérdida fue rápida, cuando lograba asumir una, ya venía la siguiente. Posteriormente fue herido su cuerpo por una dura y penosa enfermedad. Sin embargo, en medio de este proceso llegó a decir: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mi» (Job 19:25-27)

 
el propĂłsito de la paciencia, es aguardar el cumplimiento de las promesas de Dios

el propĂłsito de la paciencia, es aguardar el cumplimiento de las promesas de Dios

Amada grey del Señor, el propósito de la paciencia, es aguardar el cumplimiento de las promesas de Dios, que traen vida eterna, para hacer fuerte al creyente en las flaquezas como parte del proceso de enseñanza para lograr una madurez espiritual y mantener viva la esperanza en aquella promesa, como está escrito: «Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os de entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús» (Romanos 15:4-5).

La paciencia es una virtud, forma parte del carácter de Dios, como hijos de este Dios paciente y consolador debemos procurar ejercitarnos en ella. En los días en que vivimos, hay falta de paciencia, debido a que somos parte de una sociedad , donde todo se mueve y está al alcance de un «click” es decir al instante. Muchas se impacientan en las filas de un banco, en el tránsito vehicular y en todo lo cotidiano. Esto también a permeado a los creyentes, quienes muchas veces decaen en la fe y la esperanza producto de ver retardadas las promesas que Dios ha dado, sin considerar que el tiempo de Dios es diferente al nuestro.

La paciencia forma parte del carácter de Dios

La paciencia es una virtud que forma parte del carácter de Dios

En las Sagradas Escrituras hay más ejemplos que nos llaman a despertar y buscar esta virtud. El rey David, mediante la oraciĂłn nos da entender lo importante    que es ser paciente : “Pacientemente espere a Jehová, y si inclino a mĂ­, y oyĂł mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperaciĂłn, del lodo cenagoso, puso mis pies sobre peña, y enderezo mis pasos” (Salmos 40:1-2) por lo tanto todo verdadero creyente que está bajo el amparo del altĂ­simo debe atender con sabidurĂ­a a esta virtud del fruto del espĂ­ritu para salir adelante y ser recompensando en la voluntad de Dios.

Encontramos que la “Paciencia” fue exhortada por nuestro señor Jesucristo a sus discípulos para aguardar la venida del Espíritu Santo: «y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días» (Los Hechos 1:4-5).

 
 La venida del EspĂ­ritu Santo trajo a los creyentes, investidura de poder y virtud de lo alto, para que mediante la obra de fe en el fruto del EspĂ­ritu

 La venida del Espíritu Santo trajo a los creyentes, investidura de poder y virtud de lo alto, para que mediante la obra de fe en el fruto del Espíritu

 La venida del EspĂ­ritu Santo trajo a los creyentes, investidura de poder y virtud de lo alto, para que mediante la obra de fe en el fruto del EspĂ­ritu, soportaran las pruebas y persecuciones que vendrĂ­an; además, de ser guiados a la divisa de la SalvaciĂłn en Cristo JesĂşs: «Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa» (Hebreos 10:36).

 TambiĂ©n como creyentes, entendemos que el amado EspĂ­ritu Santo es el enseñador de la plenitud de sus virtudes espirituales: «Mas el Consolador, el EspĂ­ritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Ă©l os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho» (San Juan 14:26).

 
Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca 

Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca

Hermanos, la venida de nuestro Señor Jesucristo está cercana, por lo tanto despertemos y busquemos lo que nos pide Dios en su palabra, en especial en cuanto a la paciencia: «Tened tambiĂ©n vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca»          (Santiago 5:8).

 Consideremos siempre la enseñanza, que nos llevará al conocimiento de Aquel que nos llamĂł para ser participantes de su naturaleza divina, pues vamos a la patria celestial: «…añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad…» (2° de Pedro 1: 5-6).

 
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia 

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia

La prueba de nuestra fe produce paciencia; «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia» (Santiago 1:2-3).

Esto también dará al creyente la autoridad al poner por obra la palabra del Señor en la paciencia, para cumplir como enseñador, lo que Pablo dice a Timoteo: «Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina» (2° a Timoteo 4:2).

 
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios 

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios

Como verdaderos creyentes, debemos pedir en oraciĂłn que el fruto del EspĂ­ritu en la virtud de la paciencia estĂ© en nosotros, pues nuestro Señor Jesucristo conoce nuestras obras: «Y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no, has desmayado… El que tiene oĂ­do, oiga lo que el EspĂ­ritu dice a las iglesias. Al que venciere, le darĂ© a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraĂ­so de Dios» (Apocalipsis 2.3 y 7).  Al Señor sea toda honra, gloria y suprema alabanza. AmĂ©n.

RAMĂ“N ARRIAGADA REYES Pastor en Tiltil