CANSADA Y TRISTE SE HALLABA UNA MUJER.

Cansada y triste se hallaba una mujer
De soportar su cruel enfermedad;
Capernaúm se llamaba la ciudad,

LETRA:

I

Cansada y triste se hallaba una mujer

De soportar su cruel enfermedad;

Capernaúm se llamaba la ciudad,

Ella sufría el desprecio y la maldad.

Andaba Cristo por aquella ciudad

Y predicaba haciendo sanidad;

Se ve venir a esa humilde mujer,

Ella quería a Cristo conocer.

Iré y tocaré el manto de Jesús,

Entonces sanaré y viviré en la luz.

Allí le adoraré con todo el corazón,

Mi amor ofreceré a Cristo el Salvador.

II

Al ver a Cristo, la mujer se humilló

Y de rodillas hasta sus pies llegó,

No se atrevía su vista a levantar,

Ella quería aquel manto tocar.

Muy temblorosa y llena de temor,

Alzó su mano y aquel manto tocó,

Una corriente su cuerpo estremeció

Y Jesucristo la sanidad le dio.

«¿Quien me ha tocado a mí?» preguntó Jesús,

«No lo puedes negar, de mi salió virtud»

Pedro le respondió: «Mira a tu alrededor,

Fue aquella multitud quien te tocó, Señor.»

III

Y de rodillas lloraba la mujer,

No se atrevía siquiera a responder;

Entre sollozos, llorando respondió:

«Perdóname Señor, fui yo quien te tocó.»

La multitud vio un milagro de fe

En que Jesús sanaba a esa mujer,

«Mujer no temas, no te he sanado Yo,

La fe que tu abrigaste fue la que te sanó.»

No quiero nunca más, jamás mirar atrás,

No quiero recordar la historia del ayer;

Mi vida terminó para este mundo infiel

Donde todo es dolor y amargo como hiel.

Ahora soy de Dios.

«Y Él le dijo: hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.» Marcos 5:34.

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