«LA PALABRA DE DIOS» LA SEMILLA MÁS GRANDE Y EFICAZ

La semilla es la palabra de Dios que da vida en nuestras vidas.

La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.

 San Lucas 8:14

Amados, en esta hermosa y significativa parábola.  Jesús nos revela el misterio virtuoso de la siembra, a través de una actividad tan conocida, y cercana a nuestro conocimiento, como lo es la del sembrador. El divino maestro dio a entender a sus discípulos, y ahora a nosotros el efecto de la semilla más valiosa que existe en este mundo, la bendita, santa y eficaz. «Palabra de Dios». ¡Gloria a Dios!

La semilla es la palabra de Dios

 Nos dice el texto que nos orienta en esta página: «La que cayó entre espinos, estos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes a las riquezas y los placeres de la vida. Y no llevan fruto. Más la que cagó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, lo dan fruto con perseverancia»        (San Lucas 8:14-15)

Nuestro Señor Jesucristo vino a predicar las buenas nuevas del reino de los cielos, develando la palabra de Dios al pueblo de Israel, quienes la conocían como la Ley de Dios. Cuando Jesús predicaba, enseñando las Escrituras, la gente se amontonaba con gran deseo a oír sus palabras, como nos dice en (San Lucas 5:1)   «Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, la gente se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios».

La que cayó entre espinos, estos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes a las riquezas y los placeres de la vida. Y no llevan fruto. Más la que cagó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, lo dan fruto con perseverancia
La semilla brota y crece sin que el sepa como

 Qué bendición es tener siempre el deseo profundo en el corazón de oír la palabra del Dios Todopoderoso, esa misma Palabra que con gran poder creó y ordenó los cielos, la tierra, el mar y todo lo que en ellas existe y que ha sido necesario para nuestra subsistencia, mientras Dios nos da vida. Y por medio de su creación Dios, nos reveló las maravillas del reino de los cielos, para que nuestra mente, que es limitada, pueda entender en parte los grandes misterios divinos, las cosas celestiales, las cuales se disciernen sólo con la ayuda del Espíritu de Dios, como nos dice en (1 a los Corintios 2:14)   «Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.

 Amados, todos los que por misericordia hemos sido alcanzados y beneficiados tan grandemente por esta semilla tan eficaz, como lo es la santa y poderosa palabra de Dios, nunca debernos perder el interés de oírla y obedecerla, sabiendo que ella es también el alimento para nuestra vida espiritual. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz para transformar vidas, solucionar problemas, aconsejar y enseñar para ser guardados de todo mal.

La semilla que Dios sembró en tu corazón

 Sí, Señor, háblanos siempre por tu palabra, para oírla y reconocerla cuando suene la trompeta celestial y podamos decir ¡heme aquí Señor! Amén, sí Señor. Amén y amén. Ya Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentares sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos siglos. Amén.